La crisálida


EL ESPÍRITU DEL ATEO

No me parece de recibo que quieran arrogarse las religiones el privilegio exclusivo de la espiritualidad. La pregunta es: ¿se puede ser ateo y experimentar la espiritualidad al mismo tiempo? La respuesta es tajantemente afirmativa: sí, por supuesto. Aunque, dado el alto índice de analfabetismo crítico que padece nuestra sociedad y del que tienen una buena parte de culpa las religiones, es preciso explicar qué se entiende -qué entiendo yo al menos- por espiritualidad.
Según el afamado diccionario de María Moliner, espíritu es la parte que, además del cuerpo, constituye a los seres que piensan, sienten y quieren, con la cual realizan estas operaciones. Además, procede del latín spiritus, que significa soplo. La vida es un soplo. ¡Y qué verdad es! Por un lado, el soplo, el hálito vital que nos insuflan nuestros progenitores al nacer; por otro, la fugacidad de la vida, su brevedad como condición inherente. Un soplo entre dos misterios: el de la vida y el de la muerte. Por una misteriosa cópula de azares llegamos a la vida, vida que, a su vez, nace predeterminada por la muerte. Pero en este conciso lapso de tiempo se desarrolla el milagro único, intransferible y exclusivo de nuestra existencia, de la existencia particular de cada ser humano. Y no hay más oportunidades que ésta que nos toca vivir en tiempo real y acotado. ¿Qué otra solución nos queda sino la de ahondarla, exprimirla y disfrutarla con toda la energía de la que disponemos? Saberse hechos de materia perecedera, seres abocados a la extinción, tan sumamente frágiles y tan sumamente efímeros, lejos de ser una tragedia se convierte en una inmensa fortaleza, en un maravilloso hallazgo cuando se asume y se acepta en sus últimas consecuencias. ¡Cuántas veces y cuántas voces nos lo han dicho desde tiempos inmemoriales y hemos hecho oídos sordos! Carpe diem, atrapa el momento, vive cada instante como algo irrepetible, no lo dejes escapar, hoy puede ser un gran día... Vivir el presente, en definitiva. Está todo dicho. Ahora falta creerlo de verdad y aplicarlo sin miedo, sin eso miedo todavía ancestral a la libertad, al librepensamiento, a desterrar falsos tabúes, falsos ídolos que nos impiden respirar a pleno pulmón todos los aromas y degustar sin culpa todos los sabores.
¿Habrá algo más espiritual que sentir el amor y gozar de sus atributos? ¿O acaso es menos espiritual el placer -también físico- de contemplar la belleza de un paisaje, o del cuerpo de una persona, o de una obra de arte? ¿Alguien se atrevería a afirmar que no es espiritual la vibración -sensorial y extrasensorial- que se percibe cuando se escucha una magnífica pieza musical? Sería interminable la lista de experiencias espirituales a las que el ser humano tiene acceso desde su propia condición humana, corporal y mental. Podemos llamarle a todo esto Metafísica, pero, en cualquier caso, se sustenta en la materia física humana que la concibe y la capta.
Y mientras vivimos (sentimos, pensamos, amamos, sufrimos...) intensamente la vida, no ha de preocuparnos el más allá. Ya lo decían los filósofos griegos: lo único permanente es el cambio. Estamos en constante evolución, somos energía que fluye y se transforma pero que necesita ser y realizarse con todo su potencial en este punto concreto del tiempo presente. En la medida en que existimos, estamos creando universo, expandiendo el infinito. Y lo dice también el poeta nicaragüense Ernesto Cardenal (cura y guerrillero, para más inri) en su “Cántico Cósmico”:

Acostado en mi cama
iba a dormirme
y de pronto me pregunto:
¿Para dónde vamos?
Estamos en la mitad oscura de la tierra,
la otra mitad, iluminada.
Mañana estaremos en la luz
y los otros en lo oscuro.
Esta noche acostado en mi cama
siento el viaje.
¿Pero para dónde vamos?
Alrededor del sol a 30 kilómetros por segundo,
y junto con el sol en la galaxia
a 250 kilómetros por segundo
¿y la galaxia va a qué velocidad?
...Estáte tranquilo, que vamos bien.
Girando en el espacio negro
dondequiera que vayamos, vamos bien.

Paco Ayala Florenciano

3 comentarios:

  1. La existencia es algo frágil y delicado.Un dia te leventas lleno de júbilo y puede que sea el dia en que tu vida se apague.Yo estoy deacuerdo en tu idea de que no solo lo espiritual es lo que dicen las religiones, sino que está en las pequeñas cosas que dia a dia vemos sin darles mayor importancia aunque si supiéramos apreciarlas se convertirían en piezas clave de nuestras azarosas vidas. Estamos demasiado ocupaados en pensar en el aspecto y en los lujos, cuando los lujos están a su vez en cosas que no son precisamente materiales. Por otra parte, a nadie se le puede discriminar por tenee unos ideales mas allá de lo demostrable, no quiero decir, con esto, que con tu texto discrimines a nadie, mas cada uno es libre de pensar y actuar a su modo siempre y cuando no perjudique a los demás.

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  2. ¿No es el espíritu, la esencia del hombre? Si en verdad sabemos lo que es, porque no dejamos las criticas a un lado y nos ocupamos en llenarlo tal y como lo deseamos.
    Procuro no juzgar e intentar admirar.
    Enhorabuena me gusta la crisálida, es un tema que me da que pensar.

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